No almorcé a la
hora acostumbrada, por las ocupaciones que tenia que realizar durante toda la
mañana. Tuve que resolver situaciones donde de forma directa e indirecta estaba
inmiscuido. Estaba caminando de un lugar a otro. Yendo a diferentes lugares,
para solventar los dilemas y desacuerdos que llegan a presentarse durante la
jornada hospitalaria. Hay situaciones donde estas se resuelven de forma rápida
y oportuna. Pero también, existen otras situaciones donde hay que analizar bien
el asunto a resolver.

Pero al pasar las horas, el hambre me
persigue a donde vaya. No me deja en paz. Me persigue como si fuese mi sombra.
Siempre atrás de mí, acechándome en todo momento. Debo de conseguir alimento
alguno, para poderlo devorar y así poder continuar con mi faena del día. Pero
no tengo tiempo…

Con hambre… veo a las demás personas
caminar con algo de comer, beber en la mano, en una bolsa desechable. Llevan
fruta, jugo o cualquier otro alimento que sustente y que recupere la energía
utilizada por el cuerpo hasta el momento.

Al salir de mis actividades matutinas, y
por el tiempo utilizado, no almorcé a la hora acostumbrada.
Por tanto, decido ir a comer a un lugar
donde tenga ambiente, y buena comida.

Por tanto… salgo del hospital… tomo mis
cosas que utilice hasta el momento. Me dirijo hacia mi habitación, el cual se
encuentra cerca del trabajo. Al llegar a mi casa, descanso un rato. Y tomo una
siesta de aproximadamente 30 minutos. Porque me sentía cansado, y estresado por
todo el estrés que pase toda la mañana.  Además
de la llamada de atención que recibimos mis compañeros y yo, por situaciones
laborales, además de situaciones académicas, los cuales siempre se nos recuerda
todos los días, que debemos de estar al día en la lectura, y además de estar lo
mas actualizado. Porque nuestro trabajo es complicado, dedicado, porque tenemos
vidas en nuestras manos.

Me levanto, veo la hora… y ya es tarde… el estómago
gruñe, como león enjaulado… En estos momentos no sé qué vestimenta utilizar.

Pero decido ir con unos jeans de color
azul, una playera azul con un estampado en el pecho, dando a promocionar un
restaurante de comida. Y en la parte de atrás se encuentra liza. Busco mis
chapulines de color beige, y luego bajo hacia el parqueo. A llegar al parqueo,
encamino mis pasos hacia donde se encuentra el vehículo. Me subo al mismo.
Pongo música el cual deleita mis oídos. Y tomo mi rumbo hacia un restaurante,
donde podre comer, rico sabroso y barato.

Llego a mi destino…

Busco donde estacionarme. Y veo el lugar
lleno, no hay parqueos disponibles. Por ser día viernes y al medio día. El
lugar esta hecho un caos por tantas personas que se encuentran merodeando y
disfrutando el fin de semana que se avecina. Y muchas personas al igual que mi
persona, se encuentran buscando parqueo. Para ventaja nuestra, estamos en un
lugar grande, donde hay espacio suficiente para poder dejar el vehículo, e ir a
disfrutar de la tarde, del ambiente, de la comida, de las personas. Pero esta
se encuentra llena. 

¡Que frustrante es no encontrar parqueo!

Me encuentro dando vueltas por todos lados.
Siento que estoy en un dédalo. Donde no encuentro salida. Pero no desespero,
porque siempre me acompaña la buena música. Música que me mantiene despierto y
animado. Disfrutando de cada tema musical, mientras estoy en busca de un lugar
donde poder colocar mi vehículo.
Pasan 20 minutos. ¡Y esto no tiene fin!

¡Pero esperen!

¡Veo a alguien entra a su vehículo, y lleva
cosas sobre su mano diestra, y esto da la impresión que está a punto de
retirarse del lugar! Por lo cual me estaciono cerca del lugar mencionado.
Coloco mis luces de emergencias, y para sorpresa mía, el sube a su vehículo. Lo
prende y se retira con paso lento y dirigido. Mientras yo, hago las maniobras
necesarias para estacionarme en el lugar al fin encontrado.

Me apeo del vehículo. Y me dirijo hacia las
gradas del sótano, para ir a la superficie para buscar el lugar, donde podre
disfrutar de mis alimentos. El tiempo pasa junto a mí, me saluda efusivamente.
Y a la par de ella, a su siniestra, pasa el hambre, atacándome de nuevo. Llega
consigo un tridente, el cual inserta sobre mi epigastrio. ¡Que dolor
insoportable!

¡Y lo hace adrede!

Que cruel, es aquella escena, donde veo
pasar tanto el tiempo indicándome que el tiempo de la comida ya paso hace mucho
tiempo. Y aunado el hambre, estando a mí siniestra, recordándome que tengo que
comer.

¡Pero no es la primera vez que lo hace!
Siempre me ataca a cada instante, cada segundo, en cualquier lugar, en
cualquier momento. ¡No lo soporto!

Y lo hace en todo momento, no pierde la
oportunidad para hacerlo. Es un oportunista. Por fortuna ya estoy en el lugar
donde tengo que estar. Mientras subo por las gradas que me conduce hacia la
superficie, dejo de pensar en ello. 

¡Pero es obstinado!

Por tanto, mejor dejo que todo vaya en paz
y tranquilidad.

Al llegar a la superficie, mi mente se
despeja por un momento. Veo a mucha gente ir de un lugar a otro. Veo a personas
de diferentes tamaños, complexión física, color de tez. Niños y niñas. Abuelos. 
Ancianos. Mascotas. Muchas personas por todo el lugar.

El lugar en sí, está construido en un punto
estratégico, existe un camino largo y amplio, empedrado, a lo largo y ancho.
Alrededor del mismo. Existen varias construcciones. Resaltan los edificios
altos. Edificios modernos. Pero este lugar tiene una característica especial.
Desde su entrada, que es algo muy glamuroso. Tiene una entrada especial y muy
confluida. Podemos ver desde su entrada que los edificios soy muy
característicos. Con un sinfín de locales comerciales, cafeterías.
Restaurantes. Entre otros. Todos tienen un mismo color. 
Respetando y
preservando la infraestructura del centro comercial. Cuando uno camina por
estos lugares. Se siente la brisa del aire fresco. Se ve a familias caminar por
el lugar. Parejas de enamorados caminando de la mano. se ve a personas de la
tercera edad, yendo con sus mascotas disfrutando el paisaje. Niños aprendiendo
a montar bicicleta. Otros niños montando bicicleta como todo un profesional.
También observo que existe esculturas. Pinturas, entre otras obras de arte

Me dirijo hacia la parte sur del complejo. Mientras
lo hacía, observo que el lugar lo están decorando con luces blancas, por ser
fiestas especiales. Y cuando es de noche, estas luces fungen el trabajo de ser
estrellas del cielo despejado. Con la luna viéndonos todo el tiempo. Guiando
nuestro camino, iluminando mis noches de tristeza.

El ambiente, hace que uno viaje hace el
pasado. Me siento como si estuviese en un bosque, rodeado de arboles frondosos,
donde se respira el aire puro del campo. Oyendo el trinar de los pájaros, de
todas las especies. Viendo a los animales del bosque caminando sin temor. Sin
temor de ver al hombre destruir su hogar. Mientras camino, me voy imaginando
que estoy en la comarca. Donde todos viven en sus chozas, siendo guiados por
las estrellas. Disfrutando cada noche, como si fuera el ultimo día.

El aire fresco, me recuerda el saludo de
los árboles, que se abren paso cuando camino, y vislumbro al horizonte aquella
escena, donde se logra distinguir una bandada de pájaros volando en círculos
por el cielo despejado, con las estrellas mostrando el camino hacia su hogar. Y
que hermoso es oír el trinar de cada uno, haciendo que todos logren una melodía
única, indescriptible. Una melodía armoniosa, que, hasta el momento, ningún
humano sobre la faz de la tierra, ha podido componer.

Sigo perdido en este mundo tan maravilloso.
Y luego llego a un puente colgante, por debajo pasa un rio, se ve que es de aguas
rápidas, por el ruido que surge de ella. Respiro profundamente, y tomo el valor
para seguir mi camino, pasando por el puente colgante, sin darme cuenta que el
mismo estaba mojado, resbaloso, con las tablas ya apolilladas. El viento sopla
fuertemente, mece el puente de un lado a otro, mi corazón se encuentra
palpitando de temor, porque no sé qué va a pasar.  Logro vislumbrar el otro lado del camino.
Pero se encuentra lejos, existe neblina que ciega mi visión parcialmente. El
viento y las nubes confabulan contra mí, y siento frio. Mi piel se helada, mis
dedos se vuelven torpes. Mis pies están pesados. Pero tengo que cruzar al otro
lado. Y dar el primer paso, desperté de donde estaba y volví a la
realidad.  Y al volver a la realidad, me
percato que por poco me atropella un vehículo que iba en marcha. Pero como
estaba absorto en mi mundo imaginario, que perdí la noción del tiempo. 

Pero ya volviendo a la realidad, no observo
nada de lo que había imaginado. Pero mientras mi mente cavila, tropiezo y
recibo un golpe en mi pie derecho, y esto me hace volver a realidad. Y al
despertar del mundo donde me encontraba, alzo la cabeza y observo que estoy en
el lugar correcto. A la hora correcta. La fecha correcta. El vestuario
correcto. Que diera para que mi día a día fuese así. ¡Todo Correcto! ¡Pero no
se puede…!

Emocionado por estar en el lugar que no
sabia ni donde estaba ubicado. Observo los escalones e inicio a subir hasta
llegar el nivel donde se encuentra el restaurante. A primera vista, el lugar se
observa decente. Con muchas cajas por la entrada, siendo algo incomodo entrar
al lugar. Pero una vez pasado esos obstáculos, el lugar es impresionante. Es
único en el diseño que tiene. Buena vista hacia el horizonte. Buena
iluminación, todo esto lo menciono, porque tiene grandes ventanales por todos
lados. La vista es preciosa. Puedo observar la ciudad desde este punto. El piso
es rustico, pero de madera. Las mesas altas, con sillas altas, haciendo que se
tenga mejor comodidad por el comensal.

Marcho por el lugar, y observo la ciudad y
todos los edificios, que sobresalen y crean un hermoso panorama. Giro mi cabeza
a todos lados, y la vista es impresionando e indescriptible. Rápidamente mi
mente gira en torno a un volcán que se encuentra ubicado en mi querida ciudad.
Me veo allí parado, con mi equipo de alpinismo. Con un suéter cubriéndome,
porque hace bastante frio. Veo todos los puntos cardinales, pero en vez de
observar edificios, observo árboles. Flora y fauna silvestre en su hábitat natural.
En vez de carreteras, observo ríos con aguas cristalinas, que recorren todo el
bosque. En vez de motocicletas, observo peces de diferentes tamaños, colores,
especies. En vez de observa tendido eléctrico, imagino que todo eso es vejuco
donde los monos arañas están haciendo sus travesuras, donde las ardillas están
trepando de un lugar a otro, donde las aves están construyendo sus nidos, para
resguardarse de la noche, de los depredadores, de la lluvia y todo peligro que
existe en ese mundo maravilloso.  Oigo el
ruido de motores, pero me imagino que es el trinar de los pájaros, el aullar de
los lobos, el rugir del león, el elefante barrita. Estoy en un lugar
privilegiado. Me siento afortunado por este en ese lugar, porque puedo apreciar
lo que nuestros antepasados pudieron apreciar, y que hoy, ya no lo tenemos…

Estoy contemplando todo el panorama, donde
existen diversas especiales… cuando de forma súbita… veo a un oso grizzli subir
de forma rápida, abriéndose camino por el áspero camino del ascenso hacia la punta
del volcán. Derribando todo a su alrededor, destruyendo árboles. Destruyendo la
maleza… gruñendo por todos lados, y todos los animales que estaban cerca de él,
se abrían paso para dejarlo pasar… y yo arriba observando el espectáculo. No
sabia a que me enfrentaba… pero el animal furioso, con ojos de ira. Rojos como
si fueran lava ardiendo. Con mirada fija y penetrante. Me observa fijamente y
se agazapa sobre mi… y yo… quedo pasmado… ante tal reacción de la fiera… pero
cuando veo qué ésta preparándose para zarpar sobre mi cuerpo… cierro los ojos,
y alguien me golpea por el hombro… diciéndome… ¿Qué te pasó? ¿Por qué te
tardaste?  Y atónito… porque no era el
animal furioso, que estaba preparándose para atacar. Mi cuerpo queda inerte.
Sin presentar movimiento alguno. Mis ojos y mi tez están blancos, como si
fuesen papel. Con el corazón latiendo a cien por minuto, con la respiración
pausada. Con mi cerebro en shock. Todo mi cuerpo se encuentra en estado
vegetal.

Pero luego reacciono, después de unos
segundos… y mi cuerpo vuelve a funcionar al cien por ciento, como si nada
hubiese pasado.

Al reaccionar… saludo a mi amigo que me
estaba esperando, y lo saludo efusivamente, porque ya no era el oso que quería
atacarme… y todo vuelve a la normalidad. Él me lleva a la mesa donde se
encuentran mis demás compañeros, los saludos, platicamos e inician las bromas,
risas, chascarrillos. Etc.- en fin… como si nada hubiese pasado… llega el
mesero, nos pasa la carta y ordenamos la comida, según nuestros gustos
gastronómicos…

Estaba allí sentando, disfrutando de la
comida. De los bromas y anécdotas que cada quien estaba contando. Y de las
bromas que nos hacíamos. Todo era diversión y entretenimiento, y hasta ese
momento había dejado atrás aquella escena caótica. Cuando giro mi cabeza hacia
los lados, para observar y disfrutar el paisaje, pero…

¡Que es lo que veo! ¡Que observan mis ojos!
¡veo al alguien, que porta una hermosa figura y una linda sonrisa a la vez!
¡Quedo cautivado ante tal hermosura! ¡Y no encuentro palabras para describirla!

Sentado en esta silla… observo aquella
persona, que me quita la concentración, hurta mi atención hacia ella.

Ella… sentada en una silla. Se encontraba
con sus amigos. Disfrutando de la comida, de las pláticas, de las anécdotas. Se
encontraba disfrutando de la tarde, y de sus amistades. Se encontraba con el
pelo liso, sedoso y sin frizz, se nota que cuida de su cabello. De color característico,
que solo las damiselas seleccionadas puedan portar ese cabello único que
hipnotiza a cualquier ser mortal. Tenía unos ojos tan hermosos, que dejaba
ciego a cualquier hombre que intentara verlos. Pero ella tiene que cubrirlos,
para resguardar la magia que tiene, por tanto… utiliza unos escudos protectores
de color transparente, para que pase desapercibido entre los mortales de esta
tierra.

Sobre su cuello llevaba un amuleto de la
suerte, un eslabón compuesta por amor, bondad, amistad, alegría, sonrisa,
ternura, cariño, y de más características que siempre porta, y que solo tú los
tienes. Y todo esto… se encuentra entrelazado y soldado, formando un eslabón
que en estos momentos no encuentro la palabra correcta. En el centro lleva
símbolo que representa la unión de todos estos valores, formando una imagen,
que solo tú sabes cual es… y todo esto lo porta día y noche, nunca lo abandona,
siempre se encuentra en todo momento, en todo lugar, en todo ámbito donde te
encuentres.

Llevaba puesto una blusa, de manga corta.
Portando su color favorito. Una blusa no escotada. Porque ella, no es de las
personas, que muestra su busto, para que la alaguen. Es todo lo contrario. Ella
no muestra su cuerpo, como lo hace la mayoría. Ella luce su figura con su
carácter, con su sonrisa, con su forma de ser. Ella luce sus curvas… las luce
cuando sonríe, las luce cuando se recoge el pelo con una mano colocándolo
detrás de la oreja, haciendo que esa sonrisa sea aún más hipnotizante.  Sobre su muñeca, llevaba un amuleto, que
representa que siempre puede tener lo que ella desea, llevar a su diestra sus
logros, y sobre su siniestra, sus sueños, sus metas, y al unirlas, y pedirle al
todo poderoso, creador de todo en este mundo. Ella sabe que todo se hace
realidad. Y al ver esas manos, tan suaves, tan tersas como tela pana, tan
suaves, como pompas de bebe, tan cuidadas. Denota mucho el cuidado que brinda
hacia su persona. Siempre presentable. Como toda una damisela, que siempre has
sido para mí.

Mientras sonreías, mientras disfrutabas de
la comida, mientras lucias tu sonrisa, tu figura, tu forma de ser. Yo…

Yo… me encontraba del otro lado…
disfrutando tu belleza, disfrutando tus curvas…



Me encontraba perdido en tu mundo
maravilloso. Me encontraba como Alicia en el país de las maravillas. Tú siendo
la reina blanca, siempre manteniendo la paz.  

Allí estaba, intranquilo, porque no estaba contigo. Intranquilo porque quería
estar a tu par, quería estar a tu diestra.


Quería ser la persona privilegiada que
estuviese a tu par. Quería ser la persona que pudiera disfrutar de tu
fragancia, disfrutar de tu sonrisa. Quería ser la persona que oyese tus
historias, tus anécdotas. Quería que me contaras todo lo que sentías…

No quería estar imaginando eso… porque mi
alma me carcome por dentro, sabiendo que no puedo deleitar nada de tu persona,
de tu ser, sabiendo que eres un ángel, una niña, un querubín y demás sinónimos
que ahorita por estar admirando tu belleza quedo estúpido, y mi mente queda
varada en el desierto…

¡Oh mente mía!  ¡Mí Corazón siente y vive! ¡¿Por qué quedo irreflexivo
cuando te veo pasar, cuando te ve sonreír, cuando te veo…?! Y solamente es eso…
verte. Y nada más…

Mi corazón se encuentra desolado, mi alma
se encuentra vagando en una tierra deshabitada. Mi cuerpo inerte sin poder
hacer nada por tenerte a mi lado… ¡Que desgracia! ¡¿Que estaré pagando para no
poder disfrutar tu belleza?!

Mi alma se encuentra perdida en este
bosque…

Me siento como el mago buscando su hada en
bosque encantado…
Pero que veo…

Te recoges tu pelo… te acomodas con una
cola que tiene dentro de tu bolso…

Y luego…

Ves la hora con el reloj que tienes en tu
mano derecha… con aquel smarwatch que no utilizas…
Tomas un ultimo sorbo de la bebida que
solicitaste…

Que daría yo para ser ese cristal para
probar tus labios…
Que daría yo para ser ese reloj, para
poderte tener manos todo el tiempo…
Que daría yo para ser ese broche de pelo,
para poder disfrutar del olor de tu cabello…
Mientras me encuentro absorto en que mas podría
ser para poder estar cerca de ti… y mi mente divagando e imaginando distintos
mundos para poder estar solo los dos, y disfrutar siempre de tu compañía…

¡Oh! Amada mía… ¡que he hecho para vivir en
este infierno donde tu no estas, y si estas… estas lejos de mí…!

Que mal he hecho, para que únicamente pudiera
estar lejos y contemplar tu belleza… Nada más.
Mientras me encuentro meditabundo y alejado
de la realidad tú te fuiste, por otros compromisos que tenías, porque eres una
mujer profesional y tienes compromisos que cumplir, tanto sociales, familiares,
religiosos, culturales, entre otros.

Mi mente cavilaba en otros lugares, en
otros paisajes, en otros escenarios. Donde siempre te sostenía la mano, donde reíamos
a carcajadas cuando estemos jugando como dos niños, disfrutando del momento,
del lugar. Disfrutando del paisaje, disfrutando de los árboles, de la naturaleza.
Y todo lo que Dios nos ha regalado en este mundo…

Cuando me encontraba en ese lugar tan hermoso
y esplendido, un cuervo empezó a perseguirme. ¡No me deja en paz!

Pajarraco le dije. Déjame en paz… oh bestia
horrorosa.

Pero luego se dirigió hacia mí. Tratando de
picotearme la nariz… y cuando lo hace… despierto de ese mundo de donde me encontraba…

Y tú…

… ¡Ya no estabas!…

Tomo fuerzas de mi interior. Le digo a mis
pies que despierten, que nuestra musa ha escapado ante nuestros ojos. Y que no
podemos perderla nuevamente…

Pero ya es tarde…

No te encuentro…

Agudizo mi visión… busco desde lo mas alto
para contemplarte, pero no te encuentro

Me siento como en purgatorio de Dante
Alighieri

Mientras me encuentro con la cabeza
reclinada, y mirando hacia el piso, triste y acabado, por no poderte acompañar
o irte a dejar… mi mente genera otra nueva escena, donde tengo la oportunidad
de irte a dejar…

Te encuentras dentro del vehículo… dentro
del vehículo estamos hablando de cosas banales, riéndonos de todas cosas. Hablando
como si nunca nos hubiésemos hablado. Hablando como el mundo no tuviese fin.

Y aquí estamos los dos hablando hasta el
infinito y mas allá…  

Despierto bruscamente de entre mis sueños, agitado, taquicardico, tembloroso, con la boca seca, porque el único lugar donde te tengo es en mis sueños. 

No digo tu nombre… pero tú sabes quién
eres.

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