Era su primer mes en un servicio de
encamamiento. Y como era nuevo en ello. Se encontraba perdido en muchos
aspectos. Pero siempre trataba de seguir adelante, a pesar de todas las
dificultades que se le presentaban. Era el residente de primer año en el servicio
de encamamiento. Al principio, medio ubicado, medio perdido, y todo estaba a
medias. Él, siempre tratando de sacar el trabajo a tiempo, aunque le llevaba
mucho tiempo realizarlo, e inclusive se atrasaba bastante con las evoluciones,
porque no distribuía bien el tiempo para realizar los trámites administrativos.
Era muy desordenado, y todo lo hacía a medias. Y eso era incómodo para toda
persona que tenía que cubrir esa área de encamamiento. Porque ni las
evoluciones se entendían. Y todo estaba hecho un desorden.

Los servicios de encamamiento, por ser
residentes nuevos y de primer año, es asignado un residente de mayor jerarquía
que vaya a supervisar para que todo esté bien hecho, para que todo esté en
orden, para resolver dudas, para ayudarlo a aclarar ciertas cosas tanto
médicas, administrativas e inclusive de toma de decisiones, porque cuando alguien
inicia un servicio, uno tiene bastantes dudas.
¿Quién llega a supervisar? Ese mes fue
asignada una médico residente especial. Ella, es una persona importante, te lo
diré después. Ella, tiene la altura que no se encuentra dentro del promedio de
la población general. Es alta. Pelo negro, largo, que le llega hasta la
cintura, ondulado, liso, dependiente de cómo lo quiera tener en ese momento. También
en ocasiones se realiza un chongo, el cual, es característica de ella. Piel
lisa y tersa, de tez blanca. Los ojos grandes, redondos, cuando te ve
fijamente, es una mirada penetrante. Con las pestañas grandes y volteadas. Las
cejas los cuales se encuentran bien cuidadas y delineadas, haciendo que todo
combine con sus ojos. La nariz respingada. Los labios rosados, carnosos. Con
una sonrisa única y diferente a las demás compañeras residentes. Y cuando se
maquilla resalta todos estos gestos, haciéndola una persona única. Además de
ello, también tiene un apellido característico, si no estoy mal, solo existe un
apellido único como el de ella.

Ella tiene voz de mando. Voz de líder. Y
siempre es una persona imparcial. Le gusta la especialidad que ella eligió.
¿Por qué lo digo? La respuesta la encuentras cuando la ves realizando las
cosas, cuando tienes dudas con la historia y el examen físico, y ella con la
amabilidad que la caracteriza, te ayuda a evaluar, a interrogar al paciente. Y ambos
llegar a una conclusión, con el fin de ayudar al paciente. Y si alguien más le
llega a pedir ayuda para evaluar un paciente, ella llega y re interroga y re
evalúa al paciente.  ¿Y cómo lo hace?
Escucha la historia que es dado primero por la persona que lo evaluó de
primero, también el examen físico, laboratorios si se cuentan con ellos, y los
posibles diagnósticos. Ella, al oír todos esos datos le pregunta al médico
residente ¿Qué opinas de todos esos datos? ¿Cuál es el diagnostico? ¿Cuál es
el plan? Entre otras preguntas.

Ella toma su estetoscopio. Su
esfigmomanómetro. Y se dirige hacia donde se encuentra el paciente. Cuando ella
llega, de entrada, saluda diciendo: Buenas días, tarde o noche, según el
horario encontrado. Se presenta, diciendo que ella es la doctora (mencionando su
apellido peculiar). E inicia el interrogatorio, realizando las preguntas
básicas de toda historia clínica, y guiando el interrogatorio. Una vez hecho el
interrogatorio, inicia con el examen físico, céfalo caudal.  Realizando las cuatro maniobras del examen
físico ya conocidas, inspección, palpación, percusión y auscultación. Siempre
cambiando el orden, según el órgano o sistema afectado. Y lo que a ella le
encanta, es realizar el examen neurológico, siempre enfatizando en ello a sus
médicos residentes, que siempre se tiene que realizar, porque es muy
importante. Aún más, si el paciente tiene una patología relacionado al sistema
neurológico. Tomando el martillo especial que ella posee. Coloca al paciente en
la posición adecuada. 

Toma el martillo con sus dedos índice y pulgar de la mano
diestra. Y realiza movimientos finos. Con la mano contraria, busca y palpa el
tendón que desea evaluar, colocando el dedo índice y medio sobre el tendón a
evaluar, y los dedos, según la ubicación, los mantiene extendidos o hace que estos
se encuentren flexionados. Y evalúa los reflejos tendinosos, siempre recordando
que el objetivo no es ver la contracción que se realiza, si no, es palpar la contracción
que se crea a la hora de ejecutar el movimiento. Al terminar la evaluación de
los reflejos. Continua con el examen neurológico con la escala de Glasgow,
reflejo plantar, sucedáneos, fuerza muscular, y al terminar toda la evaluación.

Al terminar todo el examen físico en
conjunto con la historia obtenida. Evalúa los resultados de laboratorio, y
realiza el análisis, que, si todo concuerda con historia, examen físico, y
examen de laboratorios. 

Luego… estando parada, se apoya sobre una de las
piernas, derecha o izquierda. coloca una mano sobre su cintura, y la otra sobre
la barbilla abriendo los dedos pulgar e índice, apoyándose sobre la curvatura
de la mandíbula, y realiza gestos y ademanes, evidenciando que está analizando
el caso, y si todo lo obtenido hasta el momento concuerda. Y si todo concuerda,
dicta la conducta de realizar otros exámenes, o llamar a un médico especialista
con el objetivo de apoyar con las siguientes conductas… Luego de un tiempo…
regresa y sugiere otros exámenes, o si tiene criterios de ingreso, se cumplen y
queda en emergencia o se traslada a encamamiento para continuar con los
estudios complementarios.

Y así pasa con todos los pacientes, todos
los servicios, todos los turnos, todos los días. Haciendo que ella sea una
persona especial.  Y ella era la
encargada de supervisar ese servicio, que al principio está hecho un desastre,
y ella llegaba con el objetivo de arreglar o ayudar en algo. Pero el residente
algo obstinado, nunca solicito ayuda, dando a entender que él lo puede hacer,
sin necesidad de ayuda. Y era cierto, lo hacía… pero mal. ¡Que desgracia!

Siempre le llamaba la atención por las
evoluciones que no estaban bien hechas. Que no se entendía la letra. ¿Del por
qué no se realizó el tramite? ¿Por qué no se llamó a laboratorio? Entre otras
interrogantes, que surgía cada vez que ella pasaba por ese servicio.  En fin… eran un sinfín de pregunta que era de
todos los días… Pero ese mes paso… y el año también.

Llega el siguiente año, el cual está por
terminar. Se nos envía el rol de los servicios. Y para sorpresa de ella, o
talvez no. Le toca el servicio de intensivo durante los primeros meses del año.
Y observa el rol, donde mira detenidamente y observa que también estará rotando
con el residente el cual estuvo supervisando su servicio durante los primeros
meses del año previo. Y los nuevos residentes de primer ingreso. Que, para
ellos, todo esto del intensivo es nuevo, tanto en evoluciones, actividades
programadas, y demás cosas que hay que hacer. También observa que ella será
jefa de grupo durante esos dos meses.

Al iniciar la rotación, todo camina bien.
Todo marcha bien. Los residentes que están a su cargo, todos haciendo su
trabajo y todos realizan sus actividades de forma normal. También bajo su cargo
quedaron los estudiantes de cuarto año de la carrera de medicina, de una
universidad privada. Pero todo esto hizo que ella nunca decayera en sus
actividades tanto académicas, laborales como personales. Siempre trataba de
tener un equilibrio en todo esto.

Siempre haciendo que las cosas funcionen y
que marchen con normalidad. Al pasar el primer mes en ese servicio. Los
residentes que estaban a su cargo, iniciaron a demostrar realmente como eran, y
se percató que no todos eran iguales. Todos tienen sus características
especiales. Todos tenían su forma de actuar y ver las cosas, según su punto de
vista. Y cada quien trabaja a su ritmo. Y luego, al ver que ellos tras terminar
el primer mes. Y teóricamente ya saben el manejo del servicio. Ella inicia con
la prueba de fuego, indicando que ellos inician a entregar los pacientes durante
la tarde. Con el objetivo de que inicien a saber cómo recibir y como entregar
el servicio. Porque siendo francos, cuando uno es nuevo, le es difícil,
recibir. Ahora imagínense entregar, porque es allí, donde uno tiene que decir y
actualizar al médico que vaya a recibir el turno. 

Hay que decirles desde los
últimos cuatro días, y que ha pasado en esos días. Desde lo más mínimo, que
cambios hubo, tanto durante la mañana, como durante los turnos. Con el objetivo
que el médico que quede de turno, sepa que ha pasado y evitar que vuelva a
suceder los eventos previos. Y vigilar que no vuelva a suceder. Pero ellos…
como estaban iniciando con esta nueva forma de trabajar, todo lo dicen de una
forma desordenada, que ella los interrumpe a cada rato. Siempre recalcando que
todo tiene un orden. Y que, si no se respeta ese orden, tanto como el que
entrega como el que recibe, no reciben bien el mensaje, y, por ende, es una
mala entrega.

Siempre les recalca, que todo tiene un
orden, pero ellos siempre realizan los mismos errores. Siempre intentando
mejorar, pero, aun así, les es difícil hacerlo. Hasta les dio la oportunidad de
usar el famoso chivo. Pero, aun así, siempre omiten ciertos puntos, que son
importantes. En fin… para no alargar y redundar en esto. Siempre fueron los
mismos errores y las mismas omisiones de datos.

Pero no todo es llamado de atención. Cuando
alguien hacia bien algo o si alguien entrega el turno o entregaba bien durante
el cambio de turno. Ella también expresa sus palabras de felicitaciones hacia
la persona que realizo una buena acción. Y lo hace frente a todos, para que observen a su personal que es hábil, es inteligente, y que sabe cómo entregar y/o recibir,
pero lo más importante, expresa sus palabras de felicitación para que la
persona este amena y feliz consigo misma. Expresando estas palabras: ¡Muy Bien!
¡Te Felicito! ¡Así se debe de entregar! Y otros elogios característicos de
ella. Y al pasar los días, y los meses. Se terminó ese servicio, que al final…
fue bonito e interesante.

Posteriormente, se cambió de servicio. De
rotación. Pero ella siempre teniendo esa peculiaridad que solo ella posee.
Siempre manteniendo una sonrisa que la caracteriza. Viendo las cosas de forma
positiva. Siendo jefa de grupo desde enero. Siempre ha sabido manejarse dentro
de este mundo de la medicina. Y así fue… todo paso con éxito. todo iba viento
en popa. Vislumbrando el horizonte para el bien de ella y de los que lo rodean.

… al pasar los días. Ella fue
desenvolviéndose como toda una médico especialista. Como una líder. Un ejemplo
a seguir. Una dama. Una persona elegante. Siempre presentable. Siempre dando lo
mejor de sí. Y así fue todo el año. Siempre sobresaliendo en toda actividad,
tanto extra académica como académica. Siempre con una sonrisa de oreja a oreja,
que la caracteriza. Y su sonrisa. ¡Qué decir! Poseyendo una sonrisa de
felicidad. Una sonrisa angelical. Una sonrisa radiante. Una sonrisa sin igual.

Paso el año como agua entre los dedos.
Llegando el penúltimo mes del año. Recibe la noticia, que la deja atónica.
Meditabunda. Pasmada. Patidifusa. Al enterarse que ella sería la próxima jefa
de residentes. ¡Pues que decir! Si ella no tenía planeado eso. No lo tenía
contemplado dentro de sus planes. Atónica por la noticia. Ella respira
profundamente. Y se dice así misma: es un nuevo reto para mí. Y ese reto lo
superare, como lo he hecho antes. Nada me detendrá.

Ese mes. Siendo el mes de la nostalgia. Y, además,
coincidiendo con la despedida de los residentes de ultimo año.  También, coincidiendo con la entrega de los
premios a la excelencia. Realizando esta actividad. Todos bajan al salón de
clases. Y es allí cuando por primera vez se realiza esta actividad, donde los
jefes de intensivo, jefe de residentes saliente, jefe de residente entrante, y,
además, residentes de años previos y estudiantes de medicina. Todos reunidos en
el salón de clases.

El jefe de intensivo, toma la palabra e
inicia a pronunciar un discurso. Haciendo énfasis en decir, que es la primera
vez en toda la historia del posgrado que se realiza esta actividad. Quedando el
mismo anonadado ante tal situación. Pronuncia su discurso, recordando que el
jefe de residentes saliente, fue una persona que tuvo muchos frutos, los cuales
fue muestra de su lucha, de su pasión. Pero también, hizo hincapié, de que la
nueva jefa de residentes tiene nuevos retos. Nuevos desafíos. Nuevos metas y nuevos
propósitos. Porque cada jefe de residentes es diferente. 

Al terminar de
pronunciar el discurso iniciado por el jefe de intensivo. Llaman al podio a la
nueva jefa de residentes. Ella como siempre elegante. Presentable. Ese día, se recogió
el cabello, realizándose un chongo. El cual hacia combinación con el maquillaje
que utilizo ese día. Ese día olvido su bata en la casa, por la urgencia de
salir, ya que ese día se levantó tarde. Entonces,
sabiendo que la actividad exigía ir con el uniforme completo. Y ella sin bata. No
tuvo otra opción de ir a prestar una. Pero ¿Quién le prestaría una bata, que le
quedaría bien? Fue a intensivo, para prestar una bata con el residente de
segundo año. Entonces, ese día, no tuvo otra opción de usar esa bata, el cual
estaba sucia.

Al pasar al podio, atenta a lo que decían los
jefes, atenta a lo que decía el jefe de residentes saliente. Y cuando oye
mencionar que ella debe decir algunas palabras de agradecimiento. 

Ella… en
shock, queda aturdida, se ruboriza. Temblorosa y nerviosa. Lo único que logra
pronunciar, en ese momento, es que: “no estaba preparada para eso” haciendo hincapié,
que no había preparado un discurso para pronunciarlo ante sus compañeros y
jefes que se encontraban reunidos todos en el salón de clases. Y todos al ver
su reacción, y las palabras que pronuncio, ella se ruboriza ante tal escena. Lo
único que logra realizar, es sonreír, pero esa sonrisa es debido al bochornoso
momento que está pasando. Y la concurrencia al ver tal escenario, ríen a
carcajadas.   Qué momento tan divertido. Qué momento tan
hilarante. 

Luego de salir de allí, todos se dirigen hacia el salón de cuidados
coronarios para compartir un delicioso plato tradicional. Hecho por alguien que
es muy especial. Que, al momento, no ha querido compartir su receta, aduciendo,
que es una receta familiar.

Pasaron los días…

Pasaron los meses…

Y el año acabo…

…Y junto a esto. Su vida… su actividad
social… su relación con sus amistades tanto hospitalarias como extra hospitalaria…
su relación con su familia… todo cambiara. Pero cambiara para bien. Ya que hoy iniciará un nuevo reto para ella. Un reto, donde tendrán que lidiar con diferentes
problemas médicos, personales y administrativos. Asistir a reuniones
administrativas. Reuniones con los jefes de servicio. Tendrá que tener un
equilibrio entre la amistad que ha cultivado con sus compañeros y jefes de
servicio.

Será un nuevo reto…

Será un nuevo comienzo…

Será un nuevo amanecer…

Será la mujer internista que siempre anhelo
ser. La mujer que quiere superarse. La mujer que logra otro objetivo mas en su
vida profesional. Aunque tenga que dejar la docencia, la clínica, el pase de
visita en emergencia, en intensivo, en servicio. Ya que su pasión, es la
enseñanza. La docencia.

Pero uno no puede mejorar, si siempre se hace
lo mismo.

Por eso… seré jefe de residentes.  

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